Transformación digital: La educación que viene

Comunicación Vértice

La transformación digital ha llegado a la educación para quedarse. Itinerarios formativos que deben adaptarse a las nuevas tecnologías como la realidad aumentada o el Big Data. Las instituciones educativas no pueden dejar pasar la oportunidad de liderar esta transformación digital si quieren conectar con las nuevas generaciones que vienen. Tecnologías pensadas para el desarrollo de las nuevas competencias digitales que demanda el mercado laboral: tratamiento de la formación, autonomía o adaptación a los cambios, entre otros.

Aunque la formación online no es algo nuevo, lo cierto es que está experimentando un auge importante en los últimos tiempos. Con la metodología e-Learning el aprendizaje se democratiza y se rompen espacio-temporales para llegar a más personas. Es el propio caso de Vértice que cuenta con un amplio catálogo formativo de programas másteres y formación continua apoyado en la metodología online. El alumno decide cuándo y dónde quiere formarse. También son importantes otros formatos como los MOOCs o los webinars gratuitos en esta revolución educativa.

La realidad virtual ha aterrizado en el campo de la formación para quedarse. Cada vez son más las herramientas que posibilitan un aprendizaje experiencial en entornos 3D.  Nuevos espacios inmersivos donde el usuario adquiere las capacidades necesarias para resolver distintos desafíos formativos. ¡No olvidemos que la experiencia es una de las alternativas más eficaces para la consolidación de conocimientos!

Los entornos 3D facilitan la explicación de conceptos complejos, con un punto de motivación, de una forma más rápida. Una alternativa que nos traslada a diferentes espacios donde el estudiante deja de ser un mero espectador para ser protagonista activo de su aprendizaje. Con la realidad virtual se abre un extenso abanico de posibilidades para diseñar, crear y compartir conocimiento.  ¿Qué necesitamos? Unas gafas de visión HMD 360º, un dispositivo electrónico compatible  (ordenador, tablet o smartphone) y predisposición a abrir nuestra mente y dejar volar la imaginación.

La gamificación educativa no consiste en jugar a videojuegos sin más. Es una metodología que permite la interiorización de conocimientos de forma lúdica, generando así, una experiencia positiva en el alumno. ‘Juegos de aprendizaje’ con un trasfondo didáctico sin ese matiz de “obligatoriedad” que presentan otras metodologías tradicionales. Los juegos educativos se diseñan a partir de una serie de mecánicas como historias, recompensas o niveles, entre otras. Las instituciones educativas cada vez apuestan más por recursos gamificados en sus planes de estudio para conectar con las nuevas generaciones.

La evolución de Internet ha permitido que el aprendizaje colaborativo, y todas las sinergias relacionadas, sea posible. Una metodología dinámica que permite desarrollar habilidades como el trabajo en equipo, el espíritu crítico o las relaciones interpersonales. La diversidad de conocimientos y experiencias de los diferentes integrantes del grupo promueve un aprendizaje basado en la motivación y en el esfuerzo colectivo por alcanzar los objetivos planteados. En este proceso, las redes sociales aplicadas a la educación han sido determinantes para el impulso de esta metodología.

Internet también está cambiando el rol de los profesores y tutores. Si antes asistíamos a clases magistrales con monólogos interminables, ahora, estos profesionales apuestan por las nuevas tecnologías y redes sociales para compartir su conocimiento. Los ‘profesores youtubers’ utilizan el poder de lo audiovisual para conectar con la audiencia de una forma de amigable, cercana y muy inspiradora. Una nueva forma de enseñar que se está adelantando a los planes de estudio convencionales.

El pensamiento robótico y la programación son tendencias que cada vez cuentan con más aceptación entre las instituciones educativas. En un contexto digital, estas dinámicas potencian el razonamiento lógico, la comprensión de conceptos abstractos y la adquisición de conocimientos informáticos para la vida diaria . Contar con un pensamiento global sobre estas dos áreas posibilita una mayor adaptación al desarrollo imparable de las nuevas tecnologías.

El Big Data aplicado a la educación, también conocido como ‘machine learning’, permite mejorar la experiencia formativa de los usuarios a través del poder de los datos.  Esta tecnología proporciona información sobre lo que funciona o no. Estableciendo patrones de conducta, el formador puede adaptar su programa a las necesidades específicas de cada alumno. Es decir, este sistema mide el progreso del alumno y detecta si precisa más información complementaria o si tiene que incidir en determinados conceptos.

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