¿Cómo utilizar la comunicación no verbal durante una entrevista de trabajo?

Manu Jordán
Consultor de Empleo

Además de la formación o la experiencia laboral, en los procesos de selección todo cuenta desde las prendas elegidas para una entrevista de trabajo hasta la forma de saludar. Por ello, la denominada ‘comunicación no verbal’ puede ser una herramienta muy eficaz si se utiliza de forma adecuada.

La comunicación no verbal consiste en interactuar sin necesidad de utilizar las palabras. Es decir, se trata de un tipo de lenguaje corporal utilizado para transmitir mensajes, por norma general, de forma inconsciente. La importancia de este tipo de comunicación se sustenta gracias al estudio realizado por el antropólogo Albert Mehrabian cuya regla establecía que en una conversación personal el 55% de las personas se comunican a través del lenguaje corporal (gesto, postura y mirada), el 38% mediante la voz (volumen, tono y entonación) y el 7% a través del lenguaje verbal (palabras).

A pesar de que esta investigación data de los años 80, la Regla de Mehrabian apenas ha sido aplicada en la comunicación profesional, siendo la parte verbal la que ha contado con un mayor protagonismo. Tendencia que está empezando a cambiar al igual que lo están haciendo los procedimientos de selección de personal cada vez más focalizados en valorar las actitudes, el compromiso y la sinceridad de los candidatos. Si estás en búsqueda activa de empleo no puedes perderte los siguientes consejos para hacer de la comunicación no verbal tu mejor aliada durante las entrevistas de trabajo:

El saludo. Es uno de los momentos más tensos ya que al no conocer al interlocutor lo más seguro es que se dude en cómo debe ser ese primer saludo inicial. Lo ideal es dar la mano con una intensidad normal, ni muy blando ni muy enérgico.

La mirada. Mantener la mirada a la altura de los ojos del interlocutor muestra interés por lo que se está escuchando y seguridad en lo que se está diciendo. Por el contrario, desviar la mirada durante la entrevista es síntoma de inseguridad, y mirar el móvil o el reloj de forma constante denota falta de interés o de aburrimiento.

El tono de la voz. Es común que el nerviosismos aflore en algún momento y esto perjudique a nuestro tono de voz, pero sólo hay que coger aire y seguir con la conversación. El tono de voz debe ser sereno y firme, porque un tono muy bajo trasmite inseguridad y un tono muy alto cierta prepotencia. Debemos evitar el tono sarcástico que el entrevistador pueda malinterpretar y resultar negativo.

La sonrisa. “La sonrisa es la distancia más corta entre dos personas” (Bernard Shaw) por eso, en un contexto laboral, una sonrisa puede ayudar a acortar esa distancia. Una persona risueña genera confianza, seguridad y cercanía.

La distancia corporal. Es recomendable abogar por una distancia social, es decir, entre 120 y 360 centímetros, ideal para procesos comunicativos donde las personas no se conocen. Aunque esto es relativo y dependerá del entrevistador, así que lo más recomendable es observar la predisposición del entrevistador que será el que fije esta distancia corporal.

Gestos involuntarios. Se refieren a aquellos gestos que se realizan de forma inconscientes, sobre todo cuando estamos nerviosos, como jugar con el cabello o dar vueltas a nuestros anillos o pulseras. Por ello, es necesario mantener bajo control estos gestos y apoyarse en otros como utilizar las manos de forma firme para expresar las ideas. Muestra tus manos y no las escondas ya que eso puede dar sensación de que no ser una persona en la que se pueda confiar.

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